Electromovilidad en España en 2026: entre el crecimiento acelerado y los desafíos estructurales

España está acelerando su red de recarga para vehículos eléctricos. Los datos lo confirman: a comienzos de 2026 ya hay más de 55000 puntos de recarga públicos operativos, y si se incluyen todos los instalados, el total supera los 72000. Solo en el primer trimestre del año se han añadido mas de 2000 nuevos puntos, lo que supone un crecimiento cercano al 4% en apenas tres meses.
A primera vista, el crecimiento es claro. Pero cuando se mira más de cerca, la realidad cambia bastante.

Hasta 1 de cada 4 puntos no funciona

El principal problema no es la falta de infraestructura, sino su funcionamiento real.

Hoy, cerca de 17.000 puntos de recarga no están operativos, lo que equivale a aproximadamente el 24% del total instalado. Es decir, 1 de cada 4 cargadores no funciona.

Detrás de esta situación hay varios factores:

  • retrasos administrativos
  • puntos instalados pero no conectados a la red eléctrica
  • fallos técnicos
  • falta de mantenimiento

Una red que crece, pero sigue siendo lenta

Otro problema clave es la potencia de los cargadores. En España, alrededor del 70% de los puntos de recarga son de baja potencia (≤ 22 kW). Eso significa que la mayoría de las recargas siguen siendo lentas y pensadas para largas estancias. Para entenderlo rápido:

≤ 22 kW → recarga lenta : Aparcamiento prolongado (hogar, trabajo)
50 kW → recarga rápida : Uso urbano / rotación media
100–150 kW → recarga muy rápida : Viajes y tránsito
+300 kW → recarga ultrarrápida : Corredores y larga distancia

A día de hoy, los puntos de alta potencia siguen siendo minoritarios, lo que limita el uso del vehículo eléctrico en trayectos largos.

Desigualdades territoriales en la red de recarga

En algunas comunidades, el porcentaje de puntos fuera de servicio puede acercarse al 40%, muy por encima de la media nacional. Además, los ratios de infraestructura también muestran diferencias relevantes, tanto en número de puntos por habitante como por vehículo eléctrico, lo que sitúa a ciertas regiones claramente por detrás de otras en términos de disponibilidad efectiva.

Esto refleja una desigualdad territorial en el funcionamiento y acceso a la red de recarga.

Andalucía: un caso que refleja la situación a nivel nacional :

Andalucía se sitúa entre las regiones con mayor volumen de puntos de recarga en España y ha experimentado un crecimiento superior al 20% anual en los últimos años.

Sin embargo, los mismos problemas estructurales siguen presentes:

  • alrededor de 1 de cada 5 puntos no está operativo
  • más del 70–75% de la red es de baja potencia (≤ 22 kW)
  • en ratios por habitante y por vehículo eléctrico, la región queda por detrás de otras comunidades

Costa del Sol: hacia un modelo más eficiente

Más allá de los datos, lo interesante es ver cómo evoluciona el modelo en el terreno.

En una zona como la Costa del Sol, donde la demanda es alta por la combinación de residentes y turismo, empiezan a aparecer soluciones más adaptadas al uso real.

En Benalmádena, el aparcamiento de Pueblosol contará con una estación considerada la más potente del municipio, equipada con 3 puntos de recarga y 6 conectores, combinando carga rápida y semi-rápida para adaptarse a diferentes tiempos de estacionamiento.

En Torremolinos, el municipio ha optado por un enfoque distinto: ha externalizado la gestión de su red de recarga, incluyendo al menos 14 puntos públicos, a un operador especializado. El objetivo es mejorar la operatividad, el mantenimiento y la disponibilidad, uno de los principales retos actuales del sector.

Estos casos muestran un cambio claro: ya no se trata solo de instalar más puntos, sino de asegurar que funcionen y se adapten al uso real.

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De instalar más… a hacer que funcione mejor

España ya no está en una fase inicial. El despliegue está en marcha y los números crecen. El reto ahora es :

  • reducir el número de puntos fuera de servicio
  • acelerar las conexiones a la red
  • mejorar el mantenimiento
  • aumentar el peso de la carga rápida
 

Porque la diferencia no la va a marcar quién tenga más puntos, sino quién tenga una red que realmente funcione cuando el usuario la necesita. Y ahí es donde se va a jugar la siguiente etapa de la movilidad eléctrica.

Mirando hacia adelante: una transición en evolución real

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La movilidad eléctrica en España sigue avanzando, aunque de forma desigual según los territorios y las condiciones de la red. El número de vehículos electrificados continúa creciendo, especialmente los híbridos enchufables, que ya representan una parte importante de las nuevas matriculaciones.
Para el usuario, la experiencia depende todavía mucho del contexto: en ciudad y en trayectos habituales, la recarga es cada vez más accesible, mientras que en viajes largos la disponibilidad y la potencia de los puntos siguen siendo variables.
Aun así, el cambio ya está presente en el uso cotidiano. Para muchos conductores, la transición no se vive como un salto total, sino como una evolución progresiva en la forma de moverse, combinar trayectos y gestionar el consumo energético.
Lo que se está construyendo hoy es una infraestructura en adaptación, donde la experiencia del usuario va mejorando a medida que la red se consolida.